

«Buenas noches, y saludos cordiales. Tres minutos para las ocho, una hora menos en la comunidad canaria...» Muy posiblemente algunos recordarán esta frase con la que José María García abría siempre su programa nocturno. Tras cinco años de ausencia de las ondas la ya mítica entradilla volvió a escucharse ayer en nuestro Colegio Mayor, en vivo y en directo. Fue en el acto académico en el que se le nombraba padrino durante el acto de entrega de las Becas Excelencia con las que se premiaba a 15 estudiantes, tres de ellos (Pablo Espolíta, Jesús Miguel Fernández y Danilo Jaramillo) de Torre 2.
Su lección magistral, que debía durar 30 minutos, se alargó hasta la hora y media. García -recuperado de un cáncer- repasó su vida, el mundo de la comunicación y la política. Lo hizo a su estilo, ante unos 250 estudiantes.
En su presentación apuntó que guardaba una peculiar relación con la Comunidad foral. Negativa por la experiencia vivida en 1988, cuando boicoteó al equipo ciclista Reynolds por la ausencia de Perico Delgado en la Vuelta. «Delgado cobró una importante cantidad en dinero negro por correr al Giro. A partir de entonces en vez de llamar al equipo Reynolds decidí llamarlo el equipo de Pamplona. Me equivoqué. No era consciente de estaba mortificando a una ciudad que se volcaba con su modesto equipo y el esfuerzo que tenía que hacer la fábrica por patrocinar el equipo», dijo ayer García. «Pensé que aquello no iba a molestar a los navarros, pero se montó la mundial. Ese año la Vuelta pasó por Pamplona y tuve que ir como el Lute en sus buenos tiempos».
Pero agradecido con Navarra. García también recordó cómo su madre pudo vivir 10 años más tras ser tratada en la Clínica Universitaria. «Desde entonces les estoy eternamente agradecido a aquellos profesionales», dijo.
El periodista rememoró ayer cómo un buen día que iba en coche con su mujer, el chófer y un escolta recibió una llamada telefónica y le comentaron que tenía un cáncer. Se le vino el mundo encima. «He salido adelante gracias al equipo médico, a mi familia, mi constancia y a Dios. Ahora veo la vida de otra forma», comentó García, curado de su enfermedad en 2006. «¿Qué importancia tiene ser el primero en dar una noticia? Mejor que ser el primero es ser el mejor haciendo las cosas. He sido el periodista de Europa que más dinero he ganado, pero lo que antes no sabía era el valor de la salud. El dinero no vale para nada, aunque para los periodistas les sirve para proteger su independencia».
García hizo un repaso pormenorizado de su trayectoria. De cómo dio sus primeros pasos en el Diario Pueblo, donde tuvo un paso efímero por la política y los sucesos antes de acabar en deportes por accidente. «Es lo que me dieron a elegir, y llevo 35 años haciendo deporte sin que me guste el deporte, y nadie sabe de qué equipo soy», dijo. «A mí me han quemado en el Bernabéu, he salido escoltado por 100 policías del Camp Nou...» Después vino su paso por la SER, la puesta en marcha de Antena 3 con Martín Ferrand, Antonio y Luis Herrero y Jiménez Losantos entre otros. Cómo en 1992 (cuando cobraba 1.000 millones por año, equipo aparte) tuvo que irse a la COPE antes que a Onda Cero porque la allí no tragaban a Herrero y su retirada en 2002, cuando rompió su contrato hipermillonario con Telefónica...
El oscuro panorama mediático. García, que confesó su locura por las galletas cookies, reconoció leer al menos tres periódicos todos los días (El Mundo, El País y La Razón) y hacer zapping radiofónico cada mañana entre la COPE y la SER ve un panorama mediático negro. «La profesión está peor que hace 30 años, no sólo hay censura sino un combate mediático terrible. Por un lado está Prisa, el imperio del monopolio, y el resto es el ejército de Pancho Villa, donde cada uno va a su aire», comentó. «Hoy por hoy no existe en este país un poder mediático potente, independiente y plural».
Un dato. Los oyentes de la lección de García tenían entre 17 y 21 años. Pocos le oyeron en la radio, todos le despidieron con un minuto cinco segundos de ovación. García sigue siendo García.
L. Guinea. Diario de Navarra.
En las imágenes, la mesa presidencial instantes antes del comienzo del acto; varios residentes de Torre 2 (
Diego García,
Miguel Ángel Tejero y
Pepe Morón; y detrás,
Nacho Prado,
Miguel Orte y
Samuel López); y finalmente,
Nicolás Varela, con su novia
Belén, y detrás
Fernando Gallego y
Francesc Pujol.