Torre II

Colegio Mayor Belagua Torre II

jueves, junio 09, 2005

Premios Torre 2.

Como prometí aquí están los premios....

Mejor actividad
: Videos culturales de Mario.
Gracias por la iniciativa que nos ha aportado tanto en este año en torre. Que siga así. Gracias de verdad.

Parchís: Juanjo Bernardo.
Yo soy la ficha verde… y me he hinchado en este año a meter fichas, aunque hayan caído en saco roto. Quien la sigue la consigue, ánimo campeón.

Perdiz: Suso Trillo-Figueroa.
Primero tengo que ir a desayunar, luego iré al CTI, un rato a la “cafe” y más tarde iré a ver a una amiga a Olabidea, subiré a Pamplona… Buff estoy agotado!

Agatha Ruiz de la Prada: Toni Juliá.
Sin patrón saca los mejores modelitos, es capaz de estar ideal con cualquier cosa. Lo que a ti te queda de pena lo convierte en smoking.

Pioneer: Fran Bethencourt.
Sabes perfectamente cuando ha llegado a torre y te enteras (aunque no quieras) de lo que se baila en todas las pistas de baile. Clara tendencia a las horas más intempestivas.

Zipi-Zape: Pablo Espolita & Alberto Urquiza.
Seguro que no eres capaz de imaginártelos por separado. Se complementan perfectamente, hablar con uno es hablar con los dos.

Calvin Klein: Carlos Ortiz.
Se puede entrever el gallumbo hasta por el cuello de la camisa. Es importante combinarlos con los calcetines, porque sino “canta mucho”.

Duomo´s: Javi Nava.
Se le hace duro esperar hasta el sábado sin ver a sus deseadas y esperadas pizzas. Como te acerques a él corres el riesgo de que te coma un brazo.

Frenadol: Jaime Turcios.
Aparentemente está sanote pero no hay día que pases y no veas su papelera impidiendo el paso a sus aposentos.

Plan A: Benito González.
Te hace sentir incluso mal, y es que comparado con él los muebles pasan menos tiempo en la sala de estudio. El rector ya lo quiere en su equipo.

Smile or die: Jesús Baiget.
Oírle reír te puede arreglar el día o recordarte a algún animal en celo. De punta a punta del campus lo reconoces, las carcajadas lo delatan.

Repsol: Magic (José Mª de la Puente).
Mi habitación parece una estación de servicio. Un apeadero en toda regla. No hay quien vacíe aquello ni para dormir.

Eritropoyetina- EPO: Javi Olabarri.
No pasa día en que no los veas de corto en algún momento, toda competición le interesa, es capaz de montar un equipo de chapas de torre con tal de aplastar a los de Fase.

Pikolín: Adolfo Beamonte.
Desde el fondo de las sábanas gime levemente, y sin prestar atención al entorno da media vuelta y sigue con su siesta.

martes, junio 07, 2005

Felicidades a nuestro capellán.

Antes de informaros sobre la Gala de los Premios Torre II -que haremos durante los próximos días-, queremos hoy felicitar desde aquí, a D. José Luis, el capellán 1 de nuestra Torre, que hoy cumple años.
Esperamos que esta historia le guste, y también a ti, lector amigo que nos visitas.
D. José Luis, ¡muchas felicidades!.

Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en el anden central y se sentó preparada para la espera. Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente. La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer como si nada hubiera pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos. Como respuesta, el joven tomó otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió. La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y, con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho. El dialogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete sólo quedaba la última galleta. "No podrá ser tan descarado", pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas. Con calma el joven alargó la mano, tomó la última galleta, y con mucha suavidad, la partió en dos y ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco. "¡Gracias!", dijo la mujer tomando con rudeza
aquella mitad. "De nada", contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad. Entonces el tren anunció su partida... La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el anden y pensó: "¡Qué insolente, qué mal educado, qué será de este mundo con esta juventud!". Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas intacto.
 
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