Rumbo a Torreciudad.
Un año más, con la llegada de la primavera (que la sangre altera), los animales salen de su letargo, y las flores despliegan una sinfonia de colores, formas y aromas que alegran su contemplación en plena naturaleza.
Nosotros, desde nuestra Torre, nos liamos la manta a la cabeza y nos vamos a uno de los enclaves marianos más antiguos conservados en el Altoaragón. Torreciudad es el nombre de una secular advocación mariana, que se remonta al siglo XI. Desde entonces se venera la imagen románica en la ermita, que antiguamente se alzaba en un promontorio sobre el río Cinca. El templo mariano, promovido por San Josemaría Escrivá de Balaguer, se abrió al culto en 1975.
Allí, pondremos a los pies de nuestra Madre, nuestras esperanzas y preocupaciones para que nos ayude. Quién más y quién menos, pedirá por los exámenes que se aproximan peligrosamente...
Nosotros, desde nuestra Torre, nos liamos la manta a la cabeza y nos vamos a uno de los enclaves marianos más antiguos conservados en el Altoaragón. Torreciudad es el nombre de una secular advocación mariana, que se remonta al siglo XI. Desde entonces se venera la imagen románica en la ermita, que antiguamente se alzaba en un promontorio sobre el río Cinca. El templo mariano, promovido por San Josemaría Escrivá de Balaguer, se abrió al culto en 1975.
Allí, pondremos a los pies de nuestra Madre, nuestras esperanzas y preocupaciones para que nos ayude. Quién más y quién menos, pedirá por los exámenes que se aproximan peligrosamente...
